- Las normas con media sanción de Diputados, ingresaron por mesa de entrada en la Cámara alta.

nfesión de Federico Sturzenegger
Javier Milei siguió todo desde Olivos. Festejó los triunfos, maldijo a muchos diputados y terminó con una frase de su íntima convicción: “Los tengo agarrados de los huevos”. Usó cábalas bilardistas. Habló con El Jefe y con Santiago Caputo. Ambos le pasaban las novedades y le avisaban de los trastornos en el recinto. La estrella de Guillermo Francos volvió a brillar en Olivos. Su éxito revalidó una cuestión: es imposible avanzar, sin negociar.
El ministro del Interior no le hizo asco a nada. Escuchó insólitos pedidos y trató de conceder la mayoría. Francos actuó guiado por un solo lema: “Menos trolls y más política”. Acertó. Pero no estuvo solo. La Casa Rosada se alineó: el Gobierno necesitaba un éxito político. Santiago Caputo fue su principal aliado. El Peaky Blinder criollo desactivó al ejército de trolls y colaboró con la negociación. Caputo –imbuido en Tommy Shelby– primero amenazó y después, como el capo de la serie, negoció. Su gestión permitió alinear los astros. Leer más.
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